¿Por qué no deberías apagar una vela soplando?
El pequeño gesto que puede marcar la diferencia
Encender una vela es mucho más que iluminar una habitación. Es crear un momento de calma, perfumar un espacio y disfrutar de un pequeño ritual que nos invita a bajarel ritmo. Sin embargo, hay un gesto muy habitual que muchas personas hacen sin saber que puede afectar tanto a la experiencia como al cuidado de la vela: apagarla soplando. Aunque parezca lo más práctico, no es la mejor forma de hacerlo si quieres disfrutar al máximo de una vela artesanal.
¿Qué ocurre cuando soplamos una vela?
Al soplar, la llama se apaga de forma brusca, pero la mecha no deja de arder inmediatamente. Durante unos segundos permanece incandescente y continúa desprendiendo humo. Ese humo es el responsable del característico olor a mecha quemada que, en muchas ocasiones, termina sustituyendo al agradable aroma que la
vela había dejado en la habitación.
Seguro que alguna vez te ha ocurrido: la estancia olía maravillosamente mientras la vela estaba encendida, pero justo al apagarla ese olor desapareció y fue reemplazado por un olor a quemado. Además, soplar la vela también
puede provocar otros pequeños inconvenientes:
- Se genera una mayor cantidad de humo.
- La cera líquida puede salpicar fuera del recipiente.
- La mecha puede doblarse o desplazarse cuando aún está caliente ensuciando
la cera. - Si la cera salpica sobre las paredes del recipiente, este puede ensuciarse antes
de tiempo. - La combustión de los siguientes encendidos puede no ser tan uniforme si la
mecha ha quedado torcida.
Ninguno de estos efectos arruinará tu vela de un día para otro, pero sí pueden influir
en cómo se comporta con el paso de los usos.
La alternativa a todo esto: utilizar un apagavelas.
Existe una herramienta muy sencilla que ayuda a evitar todos estos inconvenientes, la campana apagavelas. Su
funcionamiento es muy simple. En lugar de apagar la llama con una corriente de aire, la cubre durante unos
segundos, reduciendo el oxígeno disponible. Al quedarse sin oxígeno, la llama se extingue de forma suave y controlada.
Este pequeño cambio marca una gran diferencia. Pero, realmente, ¿Qué ventajas tiene utilizar una campana
apagavelas?
- Se genera mucho menos humo. Al apagarse lentamente, la mecha deja de arder antes y produce mucha menos cantidad de humo.
- El aroma de la vela permanece en la estancia. Este es probablemente uno de los beneficios menos conocidos. Cuando soplamos una vela, el humo de la mecha quemada se dispersa rápidamente por toda la habitación y acaba enmascarando el perfume que la vela había difundido durante horas. En cambio, al utilizar un apagavelas, la combustión se detiene de forma mucho más limpia. Como se genera mucho menos humo, ese olor a quemado apenas se percibe y el aroma de la vela continúa presente en el ambiente durante más tiempo. Es una diferencia sutil, pero una vez la prueba resulta difícil volver a apagar las velas soplando.
- Proteges la mecha. La mecha permanece más recta y estable, favoreciendo una combustión uniforme en los siguientes encendidos. Una mecha bien conservada ayuda a que la llama tenga el tamaño adecuado y a que la cera se derrita de manera homogénea.
- Evitas salpicaduras de cera. Cuando soplamos con fuerza, especialmente si la llama es grande, la cera líquida puede salpicar el recipiente o incluso la superficie donde está apoyada la vela.
Con un apagavelas todo esto no ocurre, y por tanto, se podría decir que es un pequeño accesorio para cuidar una gran experiencia.
Las velas artesanales están elaboradas con mimo para acompañarte durante muchos momentos especiales. Por eso, igual que recomendamos recortar la mecha antes de cada uso o dejar que la superficie de la cera se funda por completo en el primer encendido, apagarlas correctamente también forma parte de su cuidado.
No se trata únicamente de alargar la vida de la vela, sino de conservar intacta la experiencia: una combustión más limpia, un recipiente más cuidado y, sobre todo, un hogar que sigue oliendo al aroma que has elegido, incluso
después de apagar la llama.
Porque disfrutar de una vela no termina cuando la apagas. También importa cómo lo haces.